¡Oh! Señor todopoderoso
y Supremo Hacedor del Universo,
perdona a este mortal
si en algo ha faltado ignorantemente,
y Tú que todo lo ves, lo oyes,
y lo aprecias por Tu infinita sabiduría,
mira la necesidad en la que hoy me encuentro
y ayúdame a conseguir el pan de cada día
por medio del honroso trabajo,
o de alguna manera que mi conciencia no se cargue
ni tenga que arrepentirme de mi proceder.
